Mitos

El agua helada puede hacer los vasos más delgados o disminuir su calibre. A esto se le llama vasoconstricción, la cual provoca un aumento en la presión con la que la sangre corre a través de las venas, lo cual provoca que las venas anales se inflamen e incrementen los síntomas. En cambio los baños con agua tibia provocan que las venas se dilaten, disminuyendo la presión que se ejerce sobre las venas anales, disminuyendo los síntomas y en algunas ocasiones haciéndolas casi imperceptibles.

No existe hasta ahora evidencia alguna que sugiera la relación entre la aparición de cáncer y las hemorroides; sin embargo, los síntomas de este padecimiento pueden ser semejantes a los que se asocian con la presencia de un cáncer colo-rectal, por lo que resulta de suma importancia consultar siempre al médico de manera oportuna. Es recomendable que se visite al proctólogo en caso de que se presenten molestias en el área recto-anal, para diagnosticar el origen y desarrollo del malestar.

Esta afirmación carece de sustento científico, ya que en realidad, el asunto es que con sólo escuchar la palabra láser, las personas piensan en alta tecnología; sin embargo, en el caso de las hemorroides no es más efectivo. Se ha demostrado que existen otros métodos que funcionan muy bien, como el tratamiento con fotocoagulación infrarroja. Este procedimiento es práctico, ya que cura las hemorroides en un cien por ciento y no provoca dolor, aunque en algunas ocasiones puede generar mínimas molestias.
No hay fundamento científico que sostenga que esto pueda curar este padecimiento o que se aminoren sus síntomas. Sólo los medicamentos como cremas que contengan corticosteroides (de venta libre) pueden ayudar a disminuir el dolor y la inflamación. La lidocaína aminora el dolor, así como el agua de hamamelis, que se aplica con bolitas de algodón para aliviar el prúrito (comezón).

Las hemorroides pueden aparecer en individuos que pertenecen a la misma familia, sin embargo, esto no significa que la enfermedad sea hereditaria. Existen muchos factores que están involucrados con su origen.

No necesariamente, pues la enfermedad hemorroidal en sus inicios, así como sus primeros síntomas, pueden aliviarse y curarse con medicamentos, con tratamientos generales, o con modificaciones en la dieta y en el estilo de vida. Existen además métodos no quirúrgicos, como la ligadura con bandas de goma, la coagulación infrarroja, la electrocoagulación bipolar o la escleroterapia.
Realidades

Es cierto, pero no por el simple hecho de estar sentado, sino porque puede significar que existe esfuerzo para la defecación. Si se padece estreñimiento, es recomendable tomar ciertos laxantes que puedan facilitar la evacuación. También es común que las personas lean cuando se encuentran evacuando; no existe mayor problema, siempre y cuando no sea para ocupar el tiempo resultante de no poder obrar con facilidad.

Puede que se haga un esfuerzo constante en la evacuación cuando hay diarrea frecuente, por ello, es recomendable iniciar un tratamiento que cure su origen; de este modo, se evitan esfuerzos innecesarios al momento de obrar, ya que éstos pueden traer consigo la aparición de las hemorroides.

El consumo de fibra es fundamental para no padecer estreñimiento. La dificultad para defecar ocasiona que las venas del recto se rompan por el esfuerzo, provocando hemorroides. Las fuentes ricas en fibra se encuentran en frutas, vegetales y granos enteros, aunque también son recomendables los ablandadores de heces o laxantes, como los suplementos de fibra; eso si, sin abusar de ellos.

Sí, pues está relacionado directamente con el aumento de la presión que se ejerce sobre las venas hemorroidales, ya que éste se incrementa por el peso que tiene el útero preñado. Además, la sangre que circula por las venas que rodea la zona anal fluye de manera más lenta durante este período. El período de gravidez también está relacionado con los hemorroides porque, durante este lapso, las hormonas gestacionales provocan que el tránsito en los intestinos sea más lento.

Existen algunas profesiones que provocan que las personas sean más susceptibles de padecer una enfermedad hemorroidal, es decir, todas aquellas profesiones en las que el individuo realiza esfuerzos físicos, pasa mucho tiempo de pie o sentado, sumado a otros factores los cuales puedan contribuir al desarrollo de la enfermedad.